Escribo sencillo, porque vivo sencillo
no me interesan ya las grandes manifestaciones de poder y algarabía
soy el río que sube o baja su caudal
pero que seguro sigue su cauce
Dame el silencio, y la calma
sea en la tormenta o en el sosiego de un sábado,
y aunque gustoso de las experiencias,
sé que éstas nunca son puntuales
y siempre se elaboran en el día a día.
No me pierdo en el laberinto físico y mental de la metáfora,
y si bien el misterio se me asoma de cuando en vez,
sé aceptarlo y con simplicidad resolverlo.
Si busco algo, si algo ambiciono realmente,
es entonces llegar hasta dónde mis pies y mi alma me lo permitan.
Un cordillerano atardecer y el canto de los loros de fondo me es suficiente.